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Azar, Amistad, Amor

Ignacio Vleming

Poeta y periodista

Juan de Echevarría

Juan de Echevarría
Mujer vasca / Mujer del pescador, c. 1910-1914
© Colecciones Fundación MAPFRE

¿Qué es coleccionar? A esta pregunta parece responder Walter Benjamin en un artículo de 1937 sobre el historiador y coleccionista Eduard Fuchs, conocido tanto por sus estudios acerca de la caricatura en Europa como por haber formado un interesantísimo conjunto de estampas eróticas y costumbristas, en el que destacaban varios álbumes de Daumier, un autor todavía poco valorado en aquella época. Años antes, debido a su militancia en el SPD (Partido Socialista Alemán), Fuchs había tenido que abandonar Berlín tras la llegada al poder del Partido Nazi, que confiscó y destruyó parte de su colección. Según Benjamin muchas de las obras desaparecidas se encontraban en la periferia de lo que entonces se entendía por arte. Eran viñetas o dibujos aparecidos en prensa, que para Fuchs hablaban mejor que la pintura de las formas de vida del pasado. Podría decirse que el coleccionista es en este caso una suerte de historiador o arqueólogo que al ubicar en un discurso determinados objetos que estaban dispersos consigue – como un alquimista diría Benjamin –, otorgarles un sentido y un valor, a la vez que ilustrar la narración de los hechos tal y como él la comprende.

Pero además de esta voluntad intelectual que convirtió a Fuchs en un coleccionista de imágenes sorprendentes, lo cierto es que son muchas las razones por las que alguien atesora de forma metódica una serie de objetos. Hay quien pretende que el conjunto sea un retrato de su poder, quien sueña con reconstruir un pasado glorioso al que perteneció o también quien se deja llevar por un ideal de belleza determinado. No puede negarse que existe una enorme distancia entre el discreto comprador de sellos que merodea por los negocios de filatelia y el burgués que exhibe su ascenso social por medio de la adquisición de obras de arte, pero es evidente que a los dos les une el mismo empeño por encontrar un orden entre las piezas que forman parte del conjunto.

Sin embargo al leer Una vida para el arte, las memorias de la mítica Peggy Guggenheim, nos preguntamos si la búsqueda de un orden es razón suficiente para formar una colección. Según nos cuenta adquirió sus primeras obras sólo para animar a los artistas que presentaba en “Guggenheim Jeune”, la galería que abrió en 1938 en Londres. Su carisma le hizo rodearse de una importante corte de creadores con las que mantendría una estrecha relación personal. Estuvo casada con Max Ernst y se enamoró locamente de Jackson Pollock. Ella misma reconoció que casi todo lo que sabía de arte se lo había enseñado su amigo Marcel Duchamp. Es evidente que el azar, la amistad y el amor fueron los métodos seguidos para formar una de las más exquisitas colecciones de arte contemporáneo. Un ejemplo de su delicadeza son los pendientes elegidos para la inauguración de “Art of this century”, la nueva galería que abrió en Nueva York en 1942, después de abandonar Europa tras la ocupación alemana de París. Para no ofender a nadie se puso uno diseñado por Tanguy y otro por Calder, de tal modo que quedara demostrada su imparcialidad entre surrealistas y abstractos.

Tanto Eduard Fuchs como Peggy Guggenheim buscaron un sentido a sus respectivas colecciones, pero la razón por la que han marcado un hito en la historia del arte hay que buscarla en otra razón distinta al orden que establecieron. Sin intuición y sin gusto es difícil, por no decir imposible, reunir un conjunto de obras que tengan el poder evocador del trasfondo intelectual y la sensibilidad que caracterizan a toda gran colección.


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Ignacio Vleming

Ignacio Vleming

Nació en Madrid en 1981. Es autor de los poemarios Clima artificial de primavera (V Premio de Poesía Joven “Pablo García Baena”; La Bella Varsovia, 2012) y Cartón fósil (La Bella Varsovia, 2016) y del cuaderno de ejercicios sobre arte Inspiración instantánea (Modernito Books, 2013). También ha traducido del italiano poemas de Miguel Ángel Buonarroti y de Jacopo Sannazaro, incluidos en la antología Sextinas. Pasado y presente de una forma poética (Hiperión, 2011), y junto al profesor Leonardo Vilei está volcando al español La ragazza Carla de Elio Pagliarani, que se publicará próximamente. Licenciado en Historia del arte y Comunicación Audiovisual, en la actualidad escribe sobre historia, arquitectura y espectáculos en diferentes medios y colabora con otros creadores, como la coreógrafa Avatâra Ayuso o el fotógrafo Asier Rua, en proyectos escénicos y editoriales.

Inventario de títulos

Reseñas y críticas más destacadas:

"Clima artificial de primavera entre los mejores libros de 2012". El Cultural (Suplemento cultural del diario El Mundo). Por Luis Antonio de Villena. Diciembre de 2012.

"El feliz sucedáneo". Número 0. Por Emilio Ruiz Mateo. Mayo de 2012.

"La gloria falsa de la belleza". Mercurio. Fundación José Manuel Lara. Por Erika Martínez. Abril 2013

"Ignacio Vleming: la arruga es bella". El Cultural (Suplemento cultural del diario El Mundo. Blog: Rima interna). Por Martín López Vega. Octubre de 2016.

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