04/10/17 % COMENTARIOS

Curación, Juchitán, México. Graciela Iturbide

Semíramis González

Licenciada en Historia del Arte

Graciela Iturbide

Graciela Iturbide
Curación, Juchitán, México, 1988
© Graciela Iturbide
© Colecciones Fundación MAPFRE

Graciela Iturbide (Ciudad de México, 1942) no puede obviar su primera formación en cine a la hora de abordar la fotografía. Sus imágenes son el resultado de una mirada desprejuiciada, paciente y desde la frontera. Nos emplaza a mirar pero también nos devuelve la vista desde dentro, en este caso, de una niña. Curación forma parte de la serie Juchitán de las mujeres, que realiza entre 1979 y 1988 invitada por el artista Francisco Toledo, y donde retrata el pueblo de Juchitán, que forma parte de la cultura zapoteca de Oaxaca y es, al mismo tiempo, la comunidad indígena más pura de México.

La fascinación por lo sobrenatural, las tradiciones precristianas y la santería fue una cuestión de vital trascendencia en otras artistas anteriores a Iturbide, como la cubana Ana Mendieta (en Estados Unidos), que ya en los setenta exploraba estos temas en obras de carácter performativo.

Iturbide, por el contrario, se limita a fotografiar, pero no deja de lado ese interés por lo antropológico, y retrata los ritos de Juchitán en momentos íntimos, privados, como en este caso una curación.

Su blanco y negro característico muestra en la serie completa a las protagonistas indudables de Juchitán: las mujeres. Las retrata preparándose para una boda, en la ceremonia, en la celebración, en el baño, desnudas, como Madonnas con sus hijos… Los animales son los personajes secundarios, pero no menos importantes, que vemos en la serie. Son seres totémicos, gallos sacrificados en rituales, serpientes que reptan por medio de la casa…

La cultura de Juchitán se basa en un matriarcado donde las mujeres son independientes económica, política y sexualmente; Iturbide hace un recorrido visual por estas muchachas libres en sus fotografías. No en vano, en el resultado final del encargo, Toledo e Iturbide realizaron una exposición y un libro que contenía los textos de Elena Poniatowska.

En Curación la mirada de la niña desafía la posición de quien mira y, como decíamos al principio, no sabemos si somos quienes miran o, por el contrario, estamos siendo observados.

Como señalaba en el texto de la exposición Poniatowska, “en Juchitán se ha revelado la sabiduría de los antepasados indios”, y aquí se muestra a través del momento de curación. Iturbide retrata a ambas, anciana y niña, no como estereotipos, sino como ellas mismas y su individualidad. No es infrecuente esta representación de la mujer mayor como chamana o curandera, que aquí posa sus manos sobre la cabeza de la niña, en cuya frente reposa una moneda, y donde suponemos está entonando cánticos curativos.

Es interesante la posición en la que se sitúa la artista también, justo delante, sin tapujos, mostrando la confianza que las mujeres de Juchitán tenían en ella. Es Poniatowska la que relata esta complicidad, describiendo cómo las mujeres llevaron a Iturbide a sus baños, le ofrecieron sus comidas y la dejaron ser parte, como una más, de su pueblo.

En varias entrevistas es la propia fotógrafa la que cuenta que esa confianza con las mujeres que retrata en esta serie fue gracias a semanas viviendo con ellas, llegando incluso a perder la oportunidad de fotografiar algunos momentos solamente por el hecho de estar así “viviendo” el día a día con ellas. Esto nos señala la implicación de Iturbide en este proyecto, del que dice que fue a Juchitán “y fotografié a las mujeres porque vivía con ellas, me querían y protegían”.

La poderosa imagen de la anciana imponiendo sus manos sobre la joven para curarla fue repetida en el mural que Ernesto de la Loza realizó en 1991 en la zona este de Los Ángeles, con el nombre “La resurrección del Planeta Verde” y que reproduce esta misma escena en uno de sus laterales.

Iturbide huye de la imagen estereotipada para retratar al pueblo de Juchitán, y especialmente a sus mujeres, y consigue vertebrar una serie de fotografías en las que los ritos se conectan directamente con la imaginería sobrenatural, a veces derivada de tradiciones cristianas y en otras no, como justamente esta fotografía.

Esta Curación que Iturbide nos presenta apela directamente a nuestra posición como espectadores, con la niña que mira a quien está al otro lado de la cámara; el punctum que señalaba Barthes está aquí en esas manos, poco más arriba de los ojos de la niña, y nos conecta con la curandera. Inocencia, inicio de vida y sabiduría (que es sólo posible por el tiempo vivido), son las dos claves de esta imagen icónica de la fotógrafa mexicana.


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Semíramis González

Semíramis González

Es licenciada en Historia del Arte y ha cursado el Máster en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual en la Universidad Complutense.

Con su blog “Semíramis en Babilonia” ha participado en el proyecto ARCO Bloggers y en el blog de LABoral Centro de Arte”.

Ha comisariado proyectos como la colectiva de artistas emergentes "La New Fair" en La New Gallery (Madrid), "Lo que no queremos ver" de Ruth Montiel Arias en Galería Cero (Madrid), “Cabestro” de Carol Caicedo en El Cuarto de Invitados, o “En lo salvaje” en el Centro de Arte de Alcobendas, entre otras. Ha coordinado el blog del Proyecto Museu de Museu Es Baluard y ha sido visionadora en la Semana de Descubrimientos PHotoEspaña y en SCAN Tarragona (Festival Internacional de Fotografía). Ha participado en mesas redondas en ForoSur Cáceres, en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), en Casa de América, la Casa Encendida o en Arte Santander.  Recientemente ha sido nombrada, junto a Daniel Silvo,  comisaria de la feria de arte emergente JustMAD.


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