06/09/17 % COMENTARIOS

El propósito de la seducción

Rocío Herrero Riquelme

Responsable de Públicos y Difusión. Área de Cultura. Fundación MAPFRE

Rafael de Penagos

Rafael de Penagos
San Sebastían, 1927
©Rafael de Penagos. VEGAP, Madrid, 2017
Colecciones Fundación MAPFRE

La segunda mitad del siglo XIX es un periodo decisivo de la historia de la humanidad, lleno de cambios sociales, revoluciones políticas y libertades adquiridas, pero también se trata de una era fecunda y determinante en el devenir del arte occidental. Es en las últimas décadas de este siglo cuando, en pleno apogeo de la prensa y de las artes gráficas, la distinción del cartel como obra de arte se convierte en una realidad. Los cartelistas pasaron de ser dibujantes anónimos a convertirse en creadores afamados que tomaron conciencia de la proyección de su obra. Aunque el objetivo estaba ligado a seducir al viandante, a base de creatividad e ingenio, para persuadirle en una decisión determinada –adquirir un producto, elegir un destino, conmemorar un acontecimiento, etc.- lo cierto es que se abrió una etapa de esplendor en un nuevo medio de expresión plástica: el cartel. 

Gracias a la cercanía e influencia de Francia, verdadero epicentro europeo del cartel artístico, comenzaron a valorarse estas obras en España. Los primeros impulsores fueron los comerciantes e industriales catalanes, que detectaron tanto la influencia que ejercían los sugerentes carteles en las actitudes del espectador como la belleza que desprendían algunos de los ejemplares. Grandes figuras de la pintura y de la ilustración aceptaron de buen grado trabajar en este nuevo soporte. Les atraía la posibilidad de trasladar al papel las últimas tendencias de las vanguardias europeas y, sobre todo, les fascinaba el enclave donde serían expuestos: la vía pública. Esto significaba que, por primera vez, todos los ciudadanos, independientemente de su clase social y cultural, podían disfrutar de una composición original y artística en el muro de una calle, en una estación de tren, en la puerta de un teatro o en la entrada de un comercio. En definitiva, arte y vanguardia al alcance de todos.

Si en la transición del siglo XIX al XX destacó el foco catalán, durante los años siguientes otras áreas del país contaron con grandes creadores del cartel artístico, como fueron Josep Segrelles en Valencia o Antonio de Guezala en Bilbao, entre muchos otros. Pero, fue en el Madrid de los años veinte cuando un triunvirato de artistas ya reconocidos se convirtió en el referente de la cartelería nacional: Federico Ribas, Salvador Bartolozzi y Rafael de Penagos.

Los ejemplares de Penagos son esenciales para entender la evolución del cartel artístico español. Su obra expresa una clara influencia de la estampa japonesa debido al uso de tintas planas y simplificaciones formales. Además de la técnica, se debe considerar su trabajo como testimonio histórico de una sociedad que ansiaba cambios, tal y como se aprecia en el cartel San Sebastian. Penagos nos muestra un grupo de tres figuras envuelto en una atmósfera fascinante, pero reservado para un reducido sector exclusivo y cosmopolita de la época de entreguerras. El artista, que contribuyó a la ilustración art decó en España, representó a mujeres sofisticadas, independientes y vitales que se desenvolvían con soltura en nuevas actividades culturales y de ocio, como, en este caso, disfrutar del verano en la distinguida ciudad donostiarra. Este sueño de renovación social fue decisivo en el mundo de la ilustración por aportar un nuevo concepto femenino que buscaba la modernidad y que se alejaba de los estereotipos y fórmulas raciales que, años antes, habían protagonizado el imaginario español.

En definitiva, la obra de este genial ilustrador es fundamental para alcanzar a comprender la profunda necesidad de renovación que demandaba parte de la sociedad española en los años veinte y treinta. Los personajes y escenarios que creaba servían de alivio y distracción a los ciudadanos que, fuera de su alcance, soñaban con aventuras fascinantes y mundanas. Aventuras que no tardarían en desaparecer para dar paso a años convulsos que cambiarían el destino de España.


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Rocío Herrero Riquelme

Rocío Herrero Riquelme

Es Doctora por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Licenciada en Geografía e Historia, especialidad de Historia del Arte, en la Universidad de Sevilla.

Tras veinte años de docencia en el mundo universitario, impartiendo materias relacionadas con Historia del Arte, Patrimonio Cultural y Museos, es actualmente la Responsable de Públicos y Difusión del Área de Cultura de Fundación MAPFRE.

Ha realizado numerosas publicaciones basadas en la historia del diseño gráfico en España y de la evolución del mito español en el imaginario turístico. Ha participado en proyectos de investigación relacionados con los Reales sitios y el Patrimonio cultural e histórico de Madrid, además de ofrecer conferencias en universidades españolas y extranjeras.

Fue comisaria de la Exposición Paradores, La colección inédita, organizada por Fundación Mapfre en 2016.