26/07/17 % COMENTARIOS

Eleanor, Chicago. Harry Callahan

Laura Cano

Licenciada en Historia del Arte y Máster en Museología por la Universidad de Granada

Harry Callahan

Harry Callahan
Eleanor, Chicago, 1948
Gelatina de plata. Copia posterior
20,32 x 25,4 cm
©The Estate of Harry Callahan. Cortesía Pace/MacGill Gallery, New York

Hay obras de arte, o conjuntos de ellas unidos por alguna idea específica, que se convierten en referencia o icono de las relaciones personales. Del amor, del odio, el cariño, la familia… Todos esos conceptos que, por encima de técnicas o medidas, por encima de precios o lugares de exposición, su sola existencia, el que alguien los haya pensado y los haya materializado, atestiguan un sentir general y los hace tan universales, tan de todos, como el respirar.

Esto ocurre con las obras de Harry Callahan, y muy especialmente con las que tienen a su esposa Eleanor como modelo.

Harry fue un fotógrafo nacido en Detroit (Michigan) en 1912. A partir de 1938 comenzó a fotografiar, en un principio de forma autodidacta aunque muy pronto aprendería la técnica gracias a diversos clubs de fotografía de los que formó parte. En esos primeros años estuvo trabajando para el laboratorio fotográfico de General Motors en Detroit. Alrededor de 1946, fue invitado y apoyado por Moholy-Nagy (artista y teórico que había sido profesor de la Bauhaus alemana) para enseñar fotografía en el Instituto de Diseño de Chicago.

Callahan ha pasado a la historia del arte por ser uno de los maestros de la fotografía urbana del siglo XX en Estados Unidos. Por su experimentación constante usando dobles o triples exposiciones, diversos formatos, desenfoques, etc. La fotografía no puede separarse de la vida, es por ello, que siempre andaba con su cámara, fotografiando todo aquello que hubiera a su alrededor. Para él no hay más camino que el propio y este no se puede enseñar usando únicamente la teoría. La vía más fiable de alcanzar tu lenguaje fotográfico es, pues, la práctica. Fotografiar todo, siempre, inventando nuevas formas, haciéndolas tuyas, equivocándote una y mil veces.

“La fotografía es una aventura así como la vida. Si un hombre desea expresarse a través de la fotografía, definitivamente tiene que comprender su relación con la vida.” Harry Callahan.

Desde finales de los años 40, Callahan empieza a retratar a su mujer. Lo hace en todos los escenarios posibles, con ropa o completamente desnuda, de espaldas, recostada, su sombra o su reflejo, a contraluz o acompañada de su hija Bárbara. En estas fotografías Harry muestra su cotidianidad, su vida diaria, su intimidad. Nos deja mirar por un agujerito y nos ofrece imágenes de gran belleza y delicadeza, con una fantástica concepción de la composición, la luz, la perspectiva. Son fotografías que se influencian de obras clásicas o de sus fotógrafos contemporáneos como Arthur Siegel, quien le dejó profundamente impresionado tras asistir a una de sus conferencias.

Fundación MAPFRE posee en su colección de fotografía cinco de las obras dedicadas a Eleanor. Entre ellas está Eleanor, Chicago, 1948. Una imagen de interior en la se nos muestra a su mujer posando desnuda, de espaldas y en penumbra. Sentada en una habitación que casi presentimos vacía, al lado de una ventana que deja pasar un rayo de luz alargado. Una luz que no llega a iluminar más que el propio cuerpo, dándole consistencia, realidad, ofreciéndonos una piel que casi podemos acariciar, centrando la atención en cada uno de los pliegues de su carne. Olvidándonos de lo que hay más allá, a su alrededor, y que no podemos descifrar. Es una imagen que en un primer momento podríamos pensar melancólica, pero que al final no acaba de encajar. Es una mujer en la quietud, en un no lugar, que no es feliz pero tampoco dramático. Esta es una muestra de calmada sensibilidad. No nos importa si es Eleanor la fotografiada porque en ella lo que nuestro ojo observa se convierte en una representación de la mujer en un sentido mucho más amplio, y del cariño y la ternura con el que el que realiza la foto, la ve.

Estas características son compartidas con el también fotógrafo Emmet Gowin, sobre el que Harry ejerció una influencia clara desde sus años de estudiante. Las fotografías que Gowin dedica a su esposa Edith en solitario o acompañada de sus hijos, dan buena cuenta de ello.

La obra que he elegido me lleva a pensar casi instantáneamente en La Bañista de Valpinçon, pintura realizada en 1.808 por el artista francés Domique Ingres, que a su vez, es una obra contagiada del orientalismo tan propio del siglo XIX y de la escultura clásica romana. Es una clara pista de la riqueza visual y simbólica que existe en cada uno de los trabajos de Callahan.

Eleanor y Harry eran un equipo. Se cuidaban, admiraban y apoyaban. Creo que en sus imágenes queda sobrada constancia de ello. No sólo son unas fotografías de gran ejecución técnica, lo más exquisito que hay en ellas es su elegancia, su serenidad a veces seca o cortante, otra rotunda. Siempre emocional.

En una entrevista realizada en 2008, Eleanor dijo: “Le gustaba hacerme fotos. En cualquier pose, con lluvia o con sol. No importaba lo que estuviera haciendo. Si estaba lavando los platos o si estaba medio dormida. Y él sabía que yo nunca, nunca le hubiera dicho no. Siempre estuve allí para él. Porque sabía que Harry sólo podía hacer lo correcto.”

No puedo estar más de acuerdo con esa afirmación. Callahan hizo lo correcto: dejarnos un gran legado fotográfico que hace del arte y del mundo un lugar mejor.


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Laura Cano

Laura Cano

Está especializada en arte contemporáneo e instituciones dedicadas a su difusión. Ha trabajado en museos y centros de arte contemporáneo como MACRO di Roma, Centro José Guerrero o CAC Málaga, realizando labores de conservación, catalogación, difusión y comunicación.

Es autora del blog "La caja revuelta", que fue seleccionado por el diario ABC como uno de los blogs de arte más representativos del momento en nuestro país. En la primera edición de ARCObloggers, en 2013, participó en calidad de guest blogger. Ha sido redactora para #LABlog, blog colaborativo de LABoral, Centro de Arte y Creación Industrial, en el que se reflexiona sobre arte y tecnología. Tiene en su haber publicaciones especializadas como el Anuario de Cultura Digital 2015 de Acción Cultural Española, el proyecto museológico “MACCI: proyecto para un museo en Guadix (Granada)”, y en colaboración con instituciones y empresas del sector como la revista “Mueva Museología”, la revista de la Asociación Española de Museólogos o "Live Speaking", iniciativa del estudio de arquitectura Loreto Spá.

Actualmente trabaja como colaboradora del portal de comunicación cultural Dosdoce, realizando labores de investigación, edición, redacción de contenidos y community management para instituciones culturales.

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