Fisherman, Banyulus, Pyrenees-Orientales, France

© Aperture Foundation, Inc., Paul Strand Archive ©COLECCIONES FUNDACIÓN MAPFRE

SERIES Retratos

Strand, Paul

Nueva York, 1890
Orgeval, Francia, 1976


Fisherman, Banyulus, Pyrenees-Orientales, France

1950-1951 / impresa 1950´s


TÉCNICA

Gelatina de plata

MEDIDAS

Medida mancha: 16,1 x 12,5 cm (6 5/16 x 4 15/16 in.) Medida papel: 16,1 x 12,5 cm (6 5/16 x 4 15/16 in.)Medida mancha: 16,1 x 12,5 cm (6 5/16 x 4 15/16 in.) Medida papel: 16,1 x 12,5 cm (6 5/16 x 4 15/16 in.)Medida mancha: 16,1 x 12,5 cm (6 5/16 x 4 15/16 in.) Medida papel: 16,1 x 12,5 cm (6 5/16 x 4 15/16 in.)Medida mancha: 16,1 x 12,5 cm (6 5/16 x 4 15/16 in.) Medida papel: 16,1 x 12,5 cm (6 5/16 x 4 15/16 in.)Medida mancha: 16,1 x 12,5 cm (6 5/16 x 4 15/16 in.) Medida papel: 16,1 x 12,5 cm (6 5/16 x 4 15/16 in.)Medida mancha: 16,1 x 12,5 cm (6 5/16 x 4 15/16 in.) Medida papel: 16,1 x 12,5 cm (6 5/16 x 4 15/16 in.)

INVENTARIO

FM000916

CLASIFICACIÓN GENÉRICA

Fotografía

DESCRIPCIÓN

La mirada de Paul Strand cincela. Como si de un escultor de imágenes se tratara, Strand observa y recorta, aísla y dignifica aquello que elige pasar a su memoria. Su curiosidad le llevó del retrato al paisaje. Quería fotografiar a la gente como si no le vieran, y esto le obligó a inventarse recursos para poder hacerlo, desviando la atención de los fotografiados y escondiendo el objetivo —como más tarde haría Walker Evans—. Y así pasó de las calles de Nueva York al objeto inanimado en el visor que se dignificaba a pesar de su nimiedad; de las imágenes de tierras lejanas como Ghana, a las fotos de plantas y árboles de los últimos años, en los que su jardín en Orgeval se convirtió en el universo.
Hay obras de Strand que forman parte del imaginario colectivo, imágenes que han influido y dejado su huella en cómo vemos la realidad, en cómo miramos. Con Blind (1915) y The White fence (1917) abandona la suavidad del estilo de la Photo secession para adentrarse en una observación austera y sobria. Blind expone una realidad del Nueva York de la época, además de jugar con la ironía de la capacidad de ver y no ver con el observador externo. The white fence es una valla: casas al fondo, lo que parece un jardín, pero quizá solo una forma, casi abstracta. La mirada de Paul Strand cincela. Como si de un escultor de imágenes se tratara, Strand observa y recorta, aísla y dignifica aquello que elige pasar a su memoria. Su curiosidad le llevó del retrato al paisaje. Quería fotografiar a la gente como si no le vieran, y esto le obligó a inventarse recursos para poder hacerlo, desviando la atención de los fotografiados y escondiendo el objetivo —como más tarde haría Walker Evans—. Y así pasó de las calles de Nueva York al objeto inanimado en el visor que se dignificaba a pesar de su nimiedad; de las imágenes de tierras lejanas como Ghana, a las fotos de plantas y árboles de los últimos años, en los que su jardín en Orgeval se convirtió en el universo.
Hay obras de Strand que forman parte del imaginario colectivo, imágenes que han influido y dejado su huella en cómo vemos la realidad, en cómo miramos. Con Blind (1915) y The White fence (1917) abandona la suavidad del estilo de la Photo secession para adentrarse en una observación austera y sobria. Blind expone una realidad del Nueva York de la época, además de jugar con la ironía de la capacidad de ver y no ver con el observador externo. The white fence es una valla: casas al fondo, lo que parece un jardín, pero quizá solo una forma, casi abstracta. La mirada de Paul Strand cincela. Como si de un escultor de imágenes se tratara, Strand observa y recorta, aísla y dignifica aquello que elige pasar a su memoria. Su curiosidad le llevó del retrato al paisaje. Quería fotografiar a la gente como si no le vieran, y esto le obligó a inventarse recursos para poder hacerlo, desviando la atención de los fotografiados y escondiendo el objetivo —como más tarde haría Walker Evans—. Y así pasó de las calles de Nueva York al objeto inanimado en el visor que se dignificaba a pesar de su nimiedad; de las imágenes de tierras lejanas como Ghana, a las fotos de plantas y árboles de los últimos años, en los que su jardín en Orgeval se convirtió en el universo.
Hay obras de Strand que forman parte del imaginario colectivo, imágenes que han influido y dejado su huella en cómo vemos la realidad, en cómo miramos. Con Blind (1915) y The White fence (1917) abandona la suavidad del estilo de la Photo secession para adentrarse en una observación austera y sobria. Blind expone una realidad del Nueva York de la época, además de jugar con la ironía de la capacidad de ver y no ver con el observador externo. The white fence es una valla: casas al fondo, lo que parece un jardín, pero quizá solo una forma, casi abstracta. La mirada de Paul Strand cincela. Como si de un escultor de imágenes se tratara, Strand observa y recorta, aísla y dignifica aquello que elige pasar a su memoria. Su curiosidad le llevó del retrato al paisaje. Quería fotografiar a la gente como si no le vieran, y esto le obligó a inventarse recursos para poder hacerlo, desviando la atención de los fotografiados y escondiendo el objetivo —como más tarde haría Walker Evans—. Y así pasó de las calles de Nueva York al objeto inanimado en el visor que se dignificaba a pesar de su nimiedad; de las imágenes de tierras lejanas como Ghana, a las fotos de plantas y árboles de los últimos años, en los que su jardín en Orgeval se convirtió en el universo.
Hay obras de Strand que forman parte del imaginario colectivo, imágenes que han influido y dejado su huella en cómo vemos la realidad, en cómo miramos. Con Blind (1915) y The White fence (1917) abandona la suavidad del estilo de la Photo secession para adentrarse en una observación austera y sobria. Blind expone una realidad del Nueva York de la época, además de jugar con la ironía de la capacidad de ver y no ver con el observador externo. The white fence es una valla: casas al fondo, lo que parece un jardín, pero quizá solo una forma, casi abstracta. La mirada de Paul Strand cincela. Como si de un escultor de imágenes se tratara, Strand observa y recorta, aísla y dignifica aquello que elige pasar a su memoria. Su curiosidad le llevó del retrato al paisaje. Quería fotografiar a la gente como si no le vieran, y esto le obligó a inventarse recursos para poder hacerlo, desviando la atención de los fotografiados y escondiendo el objetivo —como más tarde haría Walker Evans—. Y así pasó de las calles de Nueva York al objeto inanimado en el visor que se dignificaba a pesar de su nimiedad; de las imágenes de tierras lejanas como Ghana, a las fotos de plantas y árboles de los últimos años, en los que su jardín en Orgeval se convirtió en el universo.
Hay obras de Strand que forman parte del imaginario colectivo, imágenes que han influido y dejado su huella en cómo vemos la realidad, en cómo miramos. Con Blind (1915) y The White fence (1917) abandona la suavidad del estilo de la Photo secession para adentrarse en una observación austera y sobria. Blind expone una realidad del Nueva York de la época, además de jugar con la ironía de la capacidad de ver y no ver con el observador externo. The white fence es una valla: casas al fondo, lo que parece un jardín, pero quizá solo una forma, casi abstracta. La mirada de Paul Strand cincela. Como si de un escultor de imágenes se tratara, Strand observa y recorta, aísla y dignifica aquello que elige pasar a su memoria. Su curiosidad le llevó del retrato al paisaje. Quería fotografiar a la gente como si no le vieran, y esto le obligó a inventarse recursos para poder hacerlo, desviando la atención de los fotografiados y escondiendo el objetivo —como más tarde haría Walker Evans—. Y así pasó de las calles de Nueva York al objeto inanimado en el visor que se dignificaba a pesar de su nimiedad; de las imágenes de tierras lejanas como Ghana, a las fotos de plantas y árboles de los últimos años, en los que su jardín en Orgeval se convirtió en el universo.
Hay obras de Strand que forman parte del imaginario colectivo, imágenes que han influido y dejado su huella en cómo vemos la realidad, en cómo miramos. Con Blind (1915) y The White fence (1917) abandona la suavidad del estilo de la Photo secession para adentrarse en una observación austera y sobria. Blind expone una realidad del Nueva York de la época, además de jugar con la ironía de la capacidad de ver y no ver con el observador externo. The white fence es una valla: casas al fondo, lo que parece un jardín, pero quizá solo una forma, casi abstracta.

INSCRIPCIONES / LEYENDA

firmado por Paul Strand en el reverso

FECHA DE INGRESO

2011

PROCEDENCIA

Aperture Foundation

SOBRE LA OBRA

Fundación MAPFRE adquiere en el año 2011 la que se convierte en la colección de Strand más extensa en Europa: 111 obras que cubren todas las épocas de su carrera, permitiendo una semblanza profunda y acertada del maestro de la fotografía.
Wall Street, New York

Wall Street, New York

Strand, Paul

La mirada de Paul Strand cincela. Como si de un escultor de imágenes se tratara, Strand observa y recorta, aísla y dignifica aquello que elige pasar a su memoria. Su curiosidad le llevó del retrato al paisaje. Quería fotografiar a la gente como si no le vieran, y esto le obligó a inventarse recursos para…

Blind Woman, New York

Blind Woman, New York

Strand, Paul

La mirada de Paul Strand cincela. Como si de un escultor de imágenes se tratara, Strand observa y recorta, aísla y dignifica aquello que elige pasar a su memoria. Su curiosidad le llevó del retrato al paisaje. Quería fotografiar a la gente como si no le vieran, y esto le obligó a inventarse recursos para…

Sandwich man, New York

Sandwich man, New York

Strand, Paul

La mirada de Paul Strand cincela. Como si de un escultor de imágenes se tratara, Strand observa y recorta, aísla y dignifica aquello que elige pasar a su memoria. Su curiosidad le llevó del retrato al paisaje. Quería fotografiar a la gente como si no le vieran, y esto le obligó a inventarse recursos para…

Rebecca Salsbury, New York

Rebecca Salsbury, New York

Strand, Paul

La mirada de Paul Strand cincela. Como si de un escultor de imágenes se tratara, Strand observa y recorta, aísla y dignifica aquello que elige pasar a su memoria. Su curiosidad le llevó del retrato al paisaje. Quería fotografiar a la gente como si no le vieran, y esto le obligó a inventarse recursos para…

From the Viaduct, 125th Street, New York

From the Viaduct, 125th Street, New York

Strand, Paul

La mirada de Paul Strand cincela. Como si de un escultor de imágenes se tratara, Strand observa y recorta, aísla y dignifica aquello que elige pasar a su memoria. Su curiosidad le llevó del retrato al paisaje. Quería fotografiar a la gente como si no le vieran, y esto le obligó a inventarse recursos para…

The Court, New York

The Court, New York

Strand, Paul

La mirada de Paul Strand cincela. Como si de un escultor de imágenes se tratara, Strand observa y recorta, aísla y dignifica aquello que elige pasar a su memoria. Su curiosidad le llevó del retrato al paisaje. Quería fotografiar a la gente como si no le vieran, y esto le obligó a inventarse recursos para…

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